Bogotá
diciembre 6, 2022
Por Daniel Fernández Montoya
“¿Pero si no lo busco yo, que le di la vida, entonces quién, querida hermana? La sangre es como una fuerza que atrae a la misma sangre. Cada vez que alguien me dice que no está vivo, siento las más imperiosa necesidad de encontrarlo.” P.242
En “Recuerdos del río volador”, el escritor colombiano Daniel Ferreira pone fin a su “Pentalogía de Colombia”. Esta vez siguiendo el rastro de Alejandro Plata, un amante de la fotografía que trabajaba en la construcción de las vías férreas y de quien pierden el rastro a los pocos meses del asesinato de Gaitán y el recrudecimiento de La Violencia.
A lo largo de cuatro capítulos y un poco más de quinientas páginas, conocemos todas las aristas de la historia de Alejandro Plata, su vida familiar, su afición por la fotografía, su primer amor, su primer trabajo, sus amigos en la concesión, sus aventuras como fotógrafo, la historia con la mujer que lo flecha y enamora, la búsqueda que hacen su madre y hermano para saber qué pasó con él, la espera de la mujer que nunca supo su paradero… todos estos temas y mucho más, con un río de fondo, el río por el que viajaban las personas antes de que existieran las carreteras y el río volador que Alejandro se dedicaba a observar y fotografiar en la noche, cuando creía que las estrellas nadaban en el cielo en una especie de río.
El libro tiene su propio estilo, característico de Ferreira, en el que los relatos se entremezclan con cartas y recuerdos de cada personaje, en el que el pasado y el presente se confunden en un hilo, donde todos los hechos tienen que ver con lo que se está narrando. De esta manera, se presentan diferentes subcapítulos de la trama, donde podemos seguir la búsqueda de Mariquita a su hijo, seguida de cerca por su ayudante; también conocemos un poco sobre la vida en el Puerto del Cacique cuando Alejandro trabajaba como inspector de obras de una empresa extranjera, igualmente conocemos los amigos que hizo Alejandro en ese sitio y cómo su afición por la fotografía lo llevó a hacer parte de un periódico comunista que denunciaba la violencia y los estragos de la compañía petrolera en la región.
Mención especial se le da a la historia de Lucía Laussen y su hija Elena, quienes viven a su manera la ausencia de Alejandro. Lucía era profesora de primaria y se enamoró de Alejandro en una fiesta de la compañía petrolera. Luego de algunos coqueteos y los viajes constantes de Alejandro a las obras o con el club de fotografía, Lucía y él comenzaron una relación en la que Elena, hija que ya tenía Lucía, se convirtió en ese trípode sobre el que Alejandro fijaba por momentos su vida. En una relación en la que la separación era una constante, pero los reencuentros traían magia, el amor incondicional de Lucía se debatía entre entregarse completamente o tener algunas reservas para no sufrir nuevamente una desilusión amorosa. Sin embargo, con el tiempo la ausencia de Alejandro se volvió más prolongada y Lucía se debatía entre quedarse en medio de la nada, esperando a Alejandro, mientras la vida de ella y de su hija corrían peligro, o de irse para otro sitio, donde tuvieran más seguridad.
En las páginas podemos ver cómo la madre, luego de casi una década de no saber nada sobre el paradero de su hijo, comienza a recorrer el país para atar cabos de su posible paradero. Así podemos conocer un poco más sobre la historia de Alejandro y las personas cercanas a él. Cada viaje, cada charla, se convierten en un punto que da nuevas pistas sobre quién podría saber dónde está o qué le pasó, a la vez que conocemos el pasado y cuál fue la relación de Alejandro con ellos. Un viaje que busca respuestas y cerrar un ciclo por parte de una madre que padece un cáncer terminal y quiere darle un cierre a un capítulo incompleto de su vida.
Otro gran protagonista del libro, como lo reconoce el mismo autor al final, es el río mismo. El río se convierte en un eje narrativo, en el paisaje y en el elemento que conecta todas las historias. Los viajes de Alejandro son en vapores, hidroaviones y barcas; su madre sigue la corriente del río Magdalena para conocer el último paradero de su hijo, también conoce el hidroavión de Bienvenido Miller, en el cual volaba su hijo y dio ella su último vuelo en medio de una conversación importante con ese piloto extranjero que se quedó a vivir en Colombia.
En resumen, “Recuerdos del río volador” es un libro sobre las búsquedas y los recuerdos, en el que las cartas se convierten en el elemento que mezcla el pasado con el presente y crea ese contexto en el que la búsqueda encuentra las respuestas, donde aparecen los caminos, las pistas y los personajes. Es también un libro sobre los cierres, las esperas y los duelos; elementos que desde hace mucho tiempo han marcado la historia de las familias colombianas. En Alejandro se refleja la vida de muchas personas que en medio de La Violencia y de todas las otras violencias, han sufrido por querer ser libres, por pensar diferente o por querer decir la verdad. En su madre y en Lucía, se refleja el paso del tiempo y la manera en que el tiempo se convierte en ese río volador que se lleva los recuerdos y las esperanzas, mientras todo pasa, pero se sigue esperando como si la ausencia del desaparecido hubiera sido el día anterior.
El final del libro es también una manera de hacer un llamado sobre esta situación, pues con cada página que pasa se busca el cierre, llegar a esa posible solución que dé paz a la madre, a Lucía, e incluso a quien lee el libro. Pero el desenlace sigue abierto, como la historia de muchos desaparecidos, como la historia de la violencia en Colombia y como las oportunidades para que Ferreira siga creciendo su pentalogía y nos siga deleitando con sus libros.
La balada de los bandoleros baladíes – Daniel Ferreira
diciembre 9, 2019 /
“No conservamos una forma completa de los otros, con el tiempo. Conservamos fragmentos que valdrán por el todo. Cada vez menos. Cada vez los más metafóricos. Cada vez los pocos y exactos que habrán de recordarnos que felices no fuimos, pero que en verdad lo intentamos.” P.33-34
“La balada de los bandoleros baladíes”, es la primera entrega de la “Pentalogía de Colombia”. Curiosamente, este libro ha sido el más reciente publicado por Alfaguara, luego de haber publicado “Viaje al interior de una gota de sangre”, “Rebelión de los oficios inútiles” y “El año del sol negro”. La temática de la pentalogía va de lo más reciente, a lo más antiguo; por eso, “La balada de los bandoleros baladíes” se concentra en la violencia que se produce en los bloques paramilitares, en la guerra en Irak, en los barrios populares y al interior de los hogares.
El libro cuenta la historia de cuatro personajes: Escipión o “Putamarre”, un joven que huye de su casa para volverse millonario, sin importar el oficio que deba ejercer: se convierte en raspachín de hoja de coca, en paramilitar y en ladrón. Por otro lado está Malaver o “Malaverga”, otro joven que queriendo ayudar a su madre enferma de cáncer, decide robar para aportarle dinero; convirtiéndose, junto con “Putamarre” en un ladrón experimentado. Por otro lado está la historia de “El enfermo” un joven mellizo, que mientras va creciendo, ve como su hermana es el centro de atención y la referencia de la perfección, a la vez que él, cojo y enfermo, se convierte en todo lo peor de su familia. Por último, está la historia de una madre de un hijo “minotauro” quien, con el tiempo se quedó sola y a cargo de su hijo, al que mantenía encerrado en una jaula y lo cuidaba como si fuera un perro.
A partir de estos cuatro personajes, se desarrollan las diferentes historias de “La balada de los bandoleros baladíes”. El lector va conociendo cómo Escipión empieza a hacer fortuna, cómo la pierde, cómo vuelve a conseguir algo y cómo finalmente, se enlista como apoyo a las tropas estadounidenses para combatir en la guerra de Irak. Sobre Malaver, conocemos su esporádica familia, la tragedia detrás de la muerte de su esposa y su hijo, el papel que juegan los naipes que se encuentra en la calle en su suerte y cómo estos determinan lo bueno y lo malo que pasa en su vida. De “El enfermo” conocemos más acerca de esas situaciones cotidianas que fueron convirtiendo su vida en una olla a presión que, cuando finalmente explotó, se llevó a todos aquellos que hicieron su vida un suplicio, inclusive aquellos que menos lo merecían. Finalmente, la historia de la madre y su hijo minotauro, nos lleva a conocer de cerca la vida de una mujer abandonada, quien en medio de su soledad, es la única encargada de cuidar a un hijo que no la comprende y tampoco se sabe comunicar con ella; la madre, en medio del paso del tiempo y de preocuparse por su propia vida, encuentra algún momento en su rutina para darle el poco amor que le puede brindar a ese hijo.
A lo largo del libro, las historias se cruzan, conocemos cómo la vida de Escipión y Malaver está ligada, y cómo se volvieron socios para realizar robos. También conocemos sobre la vez que fueron a la casa de una mujer que los había contratado para cavar un hueco en el patio y la visita que le hicieron al otro día para encontrar su tesoro enterrado.
Todas estas vivencias, tan reales, posibles y cercanas; van labrando el destino de cada uno de los personajes. Cada acción, cada humillación, cada robo, cada delito cometido; se van convirtiendo en una rama más de la hoguera de la violencia; esa violencia que estamos acostumbrados a ver de lejos y a enterarnos de ella por televisión. Pero a veces esa violencia nos toca ejercerla a nosotros: asesinando por dinero, haciendo matanzas de “limpieza social”, cobrando venganza de esa familia que nos humilló durante años, o dándole un final digno a la vida de un hijo que siempre dependió de otros para que lo cuidaran.
“La balada de los bandoleros baladíes” es un libro sobre actualidad, sobre esos hechos violentos que nos persiguen, conocemos de cerca, o le han pasado a alguien cercano. Los cuatro personajes representan diferentes clases sociales y condiciones que pueden desembocar en una vida violenta. La pobreza, el abandono, la humillación, la dependencia emocional; todos juegan un rol importante en el desenlace de todas las historias.
En resumen, es un libro fácil de leer, con historias atractivas y aplicables a otros contextos fuera de Colombia. Fue el primer libro de Daniel Ferreira, que curiosamente fue reconocido primero en otros países que en su país natal. Es, también, un buen libro para iniciar correctamente la “Pentalogía de Colombia” y conocer más sobre la obra de este autor colombiano que ha dado de qué hablar en los últimos años.
El año del sol negro- Daniel Ferreira
diciembre 23, 2018 /
“Este año es el año del sol negro. Tenemos miedo a morir en el eclipse, pero no a la guerra.” P.272
El año del sol negro, es la cuarta entrega de la pentalogía de Colombia, escrita por Daniel Ferreira. Las otras entregas son Viaje al interior de una gota de sangre, Rebelión de los oficios inútiles y La balada de los bandoleros baladíes. En este nuevo libro, Ferreira explora “La guerra de los mil días”, enfrentamiento que se dio entre finales del siglo XIX y principios del XX en el territorio colombiano, enfrentando al gobierno, en cabeza del movimiento de Rafael Reyes, conocido como “Regeneración” y las milicias liberales, conocidas como “La revolución”, encabezada por Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera.
El libro está dividido en tres partes, el primero: “La historia del fusilero” narra en segunda persona el proceso vivido por José Celestino Sul, un hijo bastardo, trabajador de una hacienda cafetera, que decide enlistarse en la guerra convencido por un amigo cercano, y en sus adentros, para probar su valor y convertirse en un mariscal, como su abuelo, quien participó en diferentes batallas en Portugal y adquirió el rango en el campo de batalla. A lo largo de la primera parte del libro aparecen los personajes que desarrollarán toda la historia: El fusilero, sus compañeros de ejército, Julia Valserra (la mujer que dejó para ir a la guerra, los bandos enfrentados (oficialista y revolución) y las diferentes situaciones propias de la guerra en sí.
En la primera parte, se conoce las entrañas de la guerra, el proceso de alistamiento, las largas marchas, los pillajes, las situaciones valerosas y deshonrosas, las misiones encomendadas a Sul, quien empieza a destacar por sus habilidades con el fúsil y otras actitudes valoradas positivamente en el campo de batalla; todo, intercalado por viajes al pasado, donde recuerda a Julia Valserra, a su anterior patrón, dueño de una hacienda cafetera, a la hija de su anterior patrón, que enloqueció porque Sul no correspondió a su amor. La historia discurre entre páginas que cuentan las largas marchas, los charcos de sangre, la adversidad de la guerra, y otras que miran atrás para dar una razón del porqué se está allí, como un recurso de fortaleza para seguir luchando en contra del bando del gobierno y traer la esperada revolución.
La segunda parte: “La historia de Julia Valserra”, narra, a modo de diario, la historia de la mujer que espera al fusilero, hija de un miembro de la clase alta del pueblo y una mujer que trabajaba en su servidumbre. La historia de Julia está atravesada por la rebelión contra su madre, pues su madre siempre le prohibió todas las actividades que no fueran de “niñas” y constantemente se reprochaba el no haber dado un hijo varón, pues era la manera en que se podía mantener el legado Valserra. Julia, creció bajo esos reproches y reclamos indirectos, haciendo precisamente aquello que le prohibían, por lo que desde temprana edad se interesó por trabajar en el almacén de su padre, pues allí podía estar fuera del control de su madre. Fue así que conoció a José Celestino, quien en una ocasión, fue al almacén a comprar unos fusiles para su patrón, allí intentó hablar con Julia, y en una situación entre tímida y penosa, se dio un contacto que se convirtió luego en visitas nocturnas.
Esta parte, cuenta los pormenores de Julia, mientras imaginaba qué estaría haciendo su amante en la guerra, si estaría vivo todavía, cómo serían los combates, si algún día regresaría para conocer esa vida que se estaba gestando en su interior; todo, mientras su padre reaccionaba a los movimientos de las tropas, mientras buscaba una solución a la posible llegada de las fuerzas de “La Revolución” que ocuparían el pueblo, y mientras creaba una relación fraternal con un comandante del ejército del gobierno, que se comenzó a interesar por su hija. En las diferentes entradas del diario de Julia Valserra, se pueden apreciar los pensamientos de una mujer culta, que veía el mundo de una manera distinta a cómo lo veían las mujeres de su época y de su edad. Igualmente hay un viaje al pasado, pues se narran hechos de la infancia de Julia, pero el vaivén entre el pasado y el presente, hacen que el personaje de Julia tome fuerza, y se entienda el porqué de sus pensamientos y sus acciones.
Finalmente, la tercera parte: El eclipse, cuenta los pormenores de la guerra en sí, los enfrentamientos entre los dos ejércitos, la situación al interior del ejército del gobierno y el ejército liberal, las tensiones entre Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera, la construcción de estos personajes y sus diferencias a lo largo de la guerra, los avances y repliegues de los dos ejércitos, las misiones en el exterior para conseguir armas y su travesía para llegar a Colombia. Todos estos elementos terminan de ambientar esa guerra que envuelve todo el libro, en donde se despliegan historias por todas sus ramas, para terminar en un campo de batalla lleno de cadáveres, fuego, pantano y sangre.
En conclusión, Daniel Ferreira se supera constantemente con cada nuevo libro que publica. Cada entrega de la “pentalogía de Colombia” nos trae un escritor más creativo, más arriesgado, que explora diferentes técnicas narrativas para crear un universo en el que sus personajes toman vida y nos dan permiso para entrar en su cotidianidad, conocer sus miedos y alegrías, su pasado y su presente, sus sueños y temores y también compartir una empatía que dura unas páginas, pero se convierte en algo más que eso.
“El año del sol negro” se puede considerar 3 novelas en una, pues combina la narración de un fusilero que quiere darle sentido a su vida siendo mariscal, una historia narrada a modo de diario sobre la forma de ver el mundo de una mujer adelantada a su época, que reflexionaba sobre su entorno y todas las decisiones que la llevaron a ser lo que era en ese momento, y, finalmente, una novela histórica, que aborda algunas batallas de “La guerra de los mil días” donde se conocen detalles específicos y envolventes sobre lo que allí pasó, la manera en que se relacionaban los bandos, en que se daban las batallas, cómo estaban los dos bandos al interior, los comportamientos de los personajes más representativos, la caracterización que se hace de Herrera y Uribe Uribe se siente tan veraz y detallada, que realmente se siente un estudio a fondo de la guerra en sí. Sobra decir que el libro es atractivo, engancha fácil y su extensión (600 páginas) no se siente, menos si toma su lectura como tres historias, escritas en tres libros que pueden ser leídos por separados, pero hacen parte de una gran historia llamada “Guerra de los Mil Días” que igual pudo contar con otras pequeñas historias, desde diferentes perspectivas, que formaran lo que en el mismo libro se dice, una historia grande con todas las historias de todos.
Rebelión de los oficios inútiles – Daniel Ferreira
septiembre 5, 2017 /
“-¿Qué buscan con sus acciones?
– Lo que buscamos es cambiar el futuro. La forma en que vivimos. Las condiciones en que estamos dispuestos a realizar un trabajo. La forma en que están repartidas las responsabilidades en una casa y en el trabajo y en el amor y en la vida diaria.” P.180
Esta reseña comienza citando el libro de Daniel Ferreira, el tercer libro de su pentalogía sobre el conflicto colombiano, esta reseña comienza hablando del libro dedicado a las luchas sociales de los años 70, a las reivindicaciones populares por la tierra y el derecho al trabajo, a la persecución policial y el Estado de Sitio que imperó en Colombia intermitentemente durante más de 40 años, esta reseña comienza reconociendo la capacidad que tiene Ferreira para contar a través de tres personajes y puntos de vista, la historia de un pueblo cualquiera en el que la ambición, la necesidad y la prensa, se ven involucradas en un mismo relato.
Dejando ahora de lado el estilo que más predomina a lo largo del libro, Rebelión de los oficios inútiles es un viaje a un pasado cercano de la historia colombiana, en el que los movimientos guerrilleros y el descontento social primaban en el imaginario colectivo de las personas. El sentimiento de reivindicación social, las profundas inconformidades con las injusticias vividas por las personas del campo que eran desplazadas por los grandes terratenientes, empezó a crear movimientos de personas que se unían para buscar justicia por sus propias manos, a la vez que se enfrentaban a un Estado intransigente, que tomaba la represión y la tortura como principales armas para hacer frente a este descontento social, defendiendo los privilegios de las clases dominantes.
La trama del libro está dividida en tres personajes o visiones de la situación: Simón Alemán, un adinerado del pueblo, perteneciente a una familia que tradicionalmente ha tenido tierras en el municipio y sus aledaños, quien en su juventud viajó a conocer Europa y terminó conociendo de cerca el desamor y la muerte; pero luego regresó a su país para construir una urbanización similar a un pueblo que vio en Cuba. Anita Larrota, una mujer mayor que lidera un grupo de trabajadores que han decidido invadir los terrenos en los cuales Simón Alemán estaba construyendo su urbanización, pues éste a falta de dinero, no pudo pagar a sus trabajadores, lo cual los dejó sin sustento y abandonados a la miseria; por lo que los trabajadores decidieron invadir el terreno como parte de sus reivindicaciones por los tres meses de sueldo que les debían. Finalmente aparece la voz que busca escuchar a las partes, el periodista Joaquín Borja, quien con su periódico La Gallina Política pretende contarle al pueblo todas las situaciones que se viven y presentarle las voces de los diferentes protagonistas.
A lo largo del libro se van conociendo historias más profundas sobre los tres protagonistas. El viaje de Simón Alemán en el que conoció a una italiana de la que se enamoró perdidamente y con la cual viajó a Estados Unidos para empezar una nueva vida, pero ella, en el instante de llegar a Ellis Island, lo abandona y lo deja con un inmenso dolor que lo acompañará a lo largo de toda su vida. La historia de Ana Larrota y la muerte de su hijo en un fuego cruzado entre militares y personas de la sociedad civil, el profundo sufrimiento de su esposo al saber que su hijo, que apenas era un adolescente, fue asesinado a pocos metros suyo, que lo llevó, luego de un largo periodo de depresión y alcoholismo, a elegir el suicidio como único remedio para aliviar su dolor. La pasión literaria de Joaquín Borja, sus profundas charlas con su compañero Geovanni Orozco, el amor que tenía por su hermana Luisa, que fue asesinada en un atentado que iba dirigido contra él y del que se salvó de milagro, la labor de terquedad con la que se dedicaba a sacar tirajes del periódico que nadie leía, pero él insistía en contarle al pueblo las diferentes versiones de los hechos que sucedían.
¿Qué es entonces rebelión de los oficios inútiles? Es un relato a tres voces de una Colombia en miniatura. Está la voz de los oprimidos, los trabajadores rasos de origen humilde que cargan con historias de violencia, asesinatos, muerte, desplazamiento y pobreza; que están dispuestos a hacer más allá de lo posible por darle unas condiciones de vida digna a su familia, inclusive llegando a morir por ellos defendiendo lo poco que tienen. Está el terrateniente soñador y ambicioso, que por culpa de su ambición llega a la bancarrota y se sume en una espiral de deudas y alcohol que terminan por nublarle el poco juicio que le queda. Finalmente está la prensa, la prensa libre, que hace hasta lo imposible por conseguir una nota, por aumentar su tiraje y decirle la verdad a los habitantes del pueblo, aquella que sabe que tiene poca acogida, que casi nadie la lee, pero guarda en lo más profundo de sus adentros la esperanza de algún día despertar el interés de las personas, crear una sociedad informada y contribuir al empoderamiento de las clases populares.
En conclusión, el libro es una radiografía inveterada de lo que ha sido Colombia, desde sus inicios hasta la actualidad, una constante lucha de clases en la que el que más tiene va a querer seguir teniendo y los que tienen poco, van a buscar defender a toda costa aquello que han podido obtener. Tal vez por eso Ferreira tampoco haya situado la trama del libro en un lugar en específico, pues al igual que “Viaje al interior de una gota de sangre”, esta historia pudo y puede pasar en cualquier parte de la geografía colombiana.
Viaje al interior de una gota de sangre – Daniel Ferreira
julio 30, 2017 /
“Es el perro el primer animal muerto que vio aquel día, y es su amigo Pedrarias el primer hombre muerto que verá en la vida. No serán los únicos.” P.134
Viaje al interior de una gota de sangre es un libro que hace parte de la colección de cinco relatos pensada por el escritor colombiano Daniel Ferreira, con la cual busca narrar episodios sobre la guerra de Colombia. Este, particularmente, cuenta en diferentes voces la historia de una masacre paramilitar ocurrida en un pueblo de alguna parte del país.
El relato comienza presentando a los paramilitares y su plan para realizar la masacre, que se va a realizar el día en que el pueblo está celebrando sus fiestas populares y se lleva a cabo un reinado que concentra a todos sus habitantes en la plaza. Hasta allí los hombres armados llegan en dos camionetas y abren fuego contra todas las personas que se encuentran reunidas esperando el reinado. Luego de buscar y rematar los sobrevivientes; los sujetos armados preguntan por el cura del pueblo, a quien acusan de auxiliador de la guerrilla.
En esta escena se empiezan a dar los relevos narrativos y se conocen las historias de un niño, su perro y su amigo Pedrarias, que tenían como pasatiempo favorito ir al río para espiar a las jóvenes que se solían bañar allí desnudas. Luego se presenta la voz de Irigna Delfina, una de las mujeres que se bañaba en el río y en sus aguas encontraba el alivio para sus tristezas, pues nadar en ese río le recordaba a su padre asesinado tiempo atrás en una misión de contrabandistas. Igualmente, cercano a la historia de Irigna Delfina, está el personaje de Urbano Frías, un contrabandista y mafioso del pueblo, que busca jóvenes de 14 a 16 años para saciar sus deseos sexuales, de los cuales Irigna Delfina se convierte en objeto y es obligada por su madre a estar con él. Por otro lado está el profesor del pueblo, un historiador que viajó a la tierra natal de su abuelo para conocer más sobre su pasado y los relatos que le contaban sobre su abuelo, el único comunista que murió en un levantamiento nacional que fue cancelado a última hora, pero que decidió liderar en su pueblo para buscar su muerte al saber que su amante y principal modelo en sus pinturas, un obrero de una compañía petrolera, había muerto recientemente de paludismo. Por último está la historia del cura del pueblo, un italiano cercano al pueblo y sus necesidades, quien fue señalado de auxiliador de la guerrilla por sus comportamientos “revolucionarios” y cuyo sacristán se encargó de pintar un mural de toda la pared de la iglesia en el que retrataba diferentes escenas del levantamiento campesino y las masacres ocurridas luego de éste.
El libro discurre entre todos estos personajes y un salto constante entre el pasado y el presente, donde se rememoran hechos que tienen que ver con la vida de cada personaje y se convierten en esos instantes antes de la muerte donde toda la vida pasa como una película o donde se recuerda aquello que se quiere recordar antes de sumirse en la oscuridad total. Para mí, este recurso a veces se convierte en un elemento confuso, pues se realizan saltos del pasado al presente de un renglón a otro, lo que le resta fluidez al relato entre párrafo y párrafo.
Las 134 páginas que hacen parte de este libro se convierten en un relato desde diferentes puntos de vista, en los que se conoce la realidad de un pueblo alejado de algún lugar del país. Unas dinámicas sociales que se pueden generalizar y situar en cualquier lugar donde no exista una fuerte presencia estatal y los diferentes grupos armados ilegales hagan de las suyas. Un lugar que a pesar de convivir con la violencia, busca continuar con su vida a como dé lugar. De allí que los niños busquen inocentemente conocer el mundo a través de la sexualidad y los cuerpos de las mujeres mayores; que las niñas sueñen con salir de allí y buscar un futuro mejor; que aquél que representa el poder quiere ostentarlo y demostrarlo cada que pueda, haciendo lo que le dé la gana en el pueblo, pues el dinero reemplaza los valores y las leyes en los lugares apartados del territorio; y la labor de aquellos que deciden dar su vida por el pueblo, buscando mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
Viaje al interior de una gota de sangre es el relato en el que la muerte siempre está presente y en el que hacemos el recorrido de una masacre a la par de sus perpetradores y testigos. El libro de Daniel Ferreira nos lleva a aquellas épocas más violentas de Colombia, en las que la muerte vestía de cualquier color y atacaba a cualquier persona; demostrando así que el único color que conoce la guerra es el rojo de la sangre, al cual le da igual el cuerpo del que provenga, pues su misión no es conocer a quien va dirigida o qué vida busca cegar, su misión es herir y hacer sangrar.
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Daniel Fernández Montoya es crítico literario
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