Por Juan Ramón Duchesne*
2025
Viaje al interior de una gota de sangre
«Es profesor de un colegio donde nadie atiende. Donde nadie aprende. Donde nadie se quiere educar para el futuro porque todos los alumnos saben que para ellos no habrá futuro»
Este pensamiento del maestro de la escuela de un pueblo entre muchos otros masacrados casi en su totalidad por paramilitares de derecha en Colombia, nos conecta a todos con el núcleo de la violencia no sólo política sino más acá y más allá de la política que afecta a casi todos los países del planeta: el cero futuro, signo de nuestra actual existencia particularmente manifiesto en las tribulaciones de la educación pública.
«Viaje al interior de una gota de sangre», la segunda novela de la Pentalogía de Colombia, ahonda en las capas y suelos del afecto, el desafecto, el poder, el micropoder y el odio inseparables de la pasión política violenta y sus arcanos.
Precisamente porque, como nos enseña esta novela, NO todo es política, es que no existen soluciones políticas si no se va más allá y más acá de la política.
Daniel Ferreira nos va mostrando, cual si nos develara un mural oculto, el escenario pasional secreto de una masacre. Por tanto, la composición de la novela es espacial, a manera de un paneo de las íntimas perspectivas de varios personajes inolvidables a los que no se les pudo preguntar, «¿Qué hacías tú cuando la masacre?» pues no vivieron para contarlo, con excepción de un solo niño que se salva inexplicablemente.
El caso es que la voz narrativa principal sí nos narra lo que vivieron en ese día aquellos que no vivieron para contarlo. Lo hace valiéndose del ancla afectiva que le proporciona el niño sobreviviente, que nació sabiendo leer desde que su madre lo parió, antes de ir a escuela alguna, niño a quien no pudo conocer el maestro frustrado que cito al principio, pues también fue abatido por los paramilitares frente a la escuela.
La balada de los bandoleros baladíes
Esta es la primera novela de las cinco que componen la impresionante Pentalogía de Colombia, de Daniel Ferreira.
De esta magnífica prosa brotan incesantes relámpagos de oscuridad que no enceguecen sino que obligan a mirar como se desoculta el exceso de la realidad manifiesta en la violencia. La ambiciosa serie, cuyas novelas son independientes, aunque relacionadas, se propone plasmar traumas íntimos y colectivos de la historia contemporánea que redundan en trágicas epifanías de la fatalidad humana.
A veces se habla de la “novela de la violencia” como si fuera un subgénero del pasado, pero no, esta novela demuestra que esa realidad histórica es actual y tiene mucho que decir todavía, incluso más que antes, desafortunadamente, y que la obligación es seguir escuchando.
Rebelión de los oficios inútiles
«Claro que existe la lucha de clases, y la clase rica, mi clase, la está ganando»
—Warren Buffet
Las novelas reunidas en la «Pentalogía de Colombia», de Daniel Ferreira, nos dejan el sabor de que, nos guste o no, el notorio financista Warren Buffet dice lo cierto: la lucha de clases por supuesto que existe, y la clase suya, la oligarquía financiera, la está ganando. Prueba de ello es que ya casi nadie quiere hablar de la lucha de clases.
No por nada la mayor parte de la izquierda del siglo veintiuno ha tirado los guayos, ha abandonado la lucha de clases y se ha amañado al postureo de las identidades postizas del capitalismo líquido, cuestión no más de dar el performance, como dice Judith Butler. Y por ahí se ha ido también la literatura actual.
Pero Daniel Ferreira es de los tercos que no olvidan esa incorregible lucha de clases que Marx llamó «motor de la historia». Allá los posmodernos con su performance, parecen decirnos las novelas de Ferreira, pero el «viejo topo» de la revolución sigue cavando.
Rebelión de los oficios inútiles, como las entregas previas del autor santandereano, instala varios paneles de tiempo y espacio en torno a un momento histórico de la violencia. Cada protagonista tiene su panel y su perspectiva. Las vidas íntimas de estos protagonistas proveen focos diversos del evento y, al acumularse, lo transforman; todas se cruzan en el acontecimiento.
¿Qué es un acontecimiento? Es sencillamente lo que no se deja olvidar, lo que siempre, en algún momento, regresa no importa qué. En esta novela resalta la fidelidad ética y estética al acontecimiento, la cual no se debe confundir con la mera reproducción y postulación exacta de los hechos y de las ideas que los acompañaron, pues se trata más bien de convocar la pasión de vivir, los afectos, el amor, la entrega que enalteció unas vidas, con todas sus debilidades y fortalezas demasiado humanas.
Acontece aquí una gran batalla contra la continua expropiación de tierras y otros medios de vida ejercida por la oligarquía colombiana contra las comunidades y los pueblos y su consiguiente desplazamiento e indigencia. La contraposición binaria entre civilización y barbarie que sustenta a la ideología de la clase dominante se nos revela como una gran pantalla simuladora, como un performance que pretende ocultar el salvajismo delirante, la violencia de la lucha de clases que motorizan la historia y hace saltar en pedazos la patraña «civilizadora».
Daniel Ferreira logra que no podamos olvidar a Joaquín Borda, el literato que se mete a periodista y le vuelan en pedazos su imprenta, matando a su adorable hermana, Laura, que muere en la explosión, a Ana Larrota, la anciana líder de la «rebelión de los oficios inútiles» mandada a asesinar en la cárcel por la «gente de bien», y a Simón Alemán, el hacendado sibarita desvalijado por los banqueros, traicionado por su propia clase, se crucen todos en una pequeña ciudad andina, en la década de 1970, más acá y más allá de lo que llamamos «política».
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Juan Ramón Duchesne, es crítico literario y ensayista
https://jrdewinter.substack.com/
https://pentalogiadecolombia.tumblr.com/post/773387573118844928/sobre-daniel-ferreira-rebeli%C3%B3n-de-los-oficios